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Pero la verdad es que Panchero siempre llevó adentro la mirada de alguien que no negocia su ambición. En las semifinales del Torneo Nacional 2020, tras una dura eliminación frente a Temperley, Caruso Lombardi buscó provocarlo con sus clásicos gritos desde la línea de cal. Lo quiso sacar, hacerlo caer.
Y sin embargo, Panchero se mantuvo inmóvil. Ni una palabra, ni un gesto de más. Solo una mirada firme, fija al horizonte.
Fue ese momento, ese silencio, el que dijo todo: los que están hechos para lo grande no pierden el tiempo en discusiones pequeñas.