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hay encuentros que marcan la piel, pero el nuestro me atravesó el alma. Desde que llegaste, todo cambió: mis días dejaron de ser grises, mis miedos dejaron de pesar tanto y hasta las victorias empezaron a tener sentido porque las comparto con vos.
No sos solo una amiga, sos ese faro que apareció cuando más perdido estaba, el espejo donde me reconozco y el impulso que me empuja a ser mejor. Gracias a vos entendí lo que significa tener a alguien que no se va, alguien que se queda en lo bueno y en lo terrible, alguien que simplemente… cambia la vida.
Nunca voy a terminar de agradecerte, pero sí puedo prometerte que mi lealtad y cariño van a estar ahí siempre, como vos estuviste para mí.